Fósforo UNAM. Revista digital de crítica cinematográfica - Quinto número
Los años setenta significaron una crisis terrible para la industria cinematográfica mexicana y, con ello, buena parte de quienes tenían como inquietud profesional el mundo de los 24 cuadros por segundo se movió hacia formatos que requerían menos del aparato de industria pesada del cine, como son los laboratorios de revelado, las duplicadoras, los proyectores, y prefirieron usar las más accesibles herramientas del videotape.
En esa pequeña revolución se dieron algunos de los cruces más notables entre las que serían las últimas vanguardias estéticas del siglo XX y las herramientas convencionales de la televisión, como queda ejemplificado por el movimiento Fluxus, entre otros.
En México, Pola Weiss fue una brillantísima centella de creación y sensibilidad que, en el fulgor de su obra, nos dejó sorprendidos y conmovidos y que ahora, en el documental de Alejandra Arrieta –objeto de una de las reseñas de la presente edición– revisitamos para intentar ver a los ojos a esta artista a quien es imposible sostenerle la mirada.
También caminaremos una larga ruta de la mano de uno de los festivales que han podido sostener una muy prolongada relación con el público, a partir de la decisión de sus fundadores de romper las cadenas que imponían las cadenas -valga la redundancia- de exhibición a los documentales.
Para Ambulante, su directora Itzel Martínez del Cañizo, y la programadora Tzutzumatzin Soto, nos contarán cómo es que inundan plazas y jardines con lo mejor del documental de todo el mundo y obtienen como respuesta, invariablemente, año tras año, públicos entregados y ávidos, que se involucran y reconocen en las pantallas de este magnífico festival.
El cine mexicano de los cincuenta es una de las grandes plataformas ideológicas que encumbró el estereotipo del macho mexicano, tan pernicioso y destructivo como inútil, ni cómo negarlo. Pero resulta que algunas de las mejores películas de esos años las dirigió una mujer que, precisamente por ser mujer, fue puesta en una lista negra en el sindicato de directores de cine y se le impidió seguir dirigiendo películas durante muchos años. Se trata de Matilde Landeta, quien, junto a Mimi Derba, Adela Sequeyro y las hermanas Adriana y Dolores Ehlers, fueron pioneras en el cine mexicano. El caso de Matilde es especialmente destacable porque nos ofrece algunos de los planos mejor resueltos del cine de su época.
También podrán leer sobre Animasivo y lo que hacen por el cine mexicano de animación. Finalmente, visitaremos una de las series más entretenidas que puede verse en plataformas digitales: la argentina Envidiosa.
Así que disfruten mucho el número actual y disfruten también las películas, series y festivales de los que les hablan quienes escriben en Fósforo UNAM.
