La figura del artista, siempre idealizada, a menudo termina por opacar a la persona detrás del personaje público, quien a su vez es el verdadero creador de aquellas obras de arte que han marcado a la sociedad. En otros casos, a dichas personalidades se les construye con adjetivos y etiquetas que parecieran perderse en el cajón de la historia del arte: “talentoso”, “apasionado”, “sensible”… “precursor”. Este es el caso de Pola Weiss, artista multidisciplinaria autodenominada teleasta y venusina, pionera del videoarte y la videodanza en México. Sin embargo, al hablar de Pola lo íntimo y lo privado son públicos, pues se encuentran presentes en sus obras.
Este es uno de los temas que aborda Pola Weiss Documental (2023) película de Alejandra Arrieta, que se proyectará durante el mes de marzo en las salas del Centro Cultural Universitario (CCU). La cinta profundiza en la vida y obra de la artista a partir de su archivo personal y las memorias de sus familiares y amigos. Pero a diferencia de otras películas de no ficción que giran en torno a un creador, Arrieta no busca desenmascarar a Pola, sino recordarla, darla a conocer más allá de sus etiquetas. Porque si bien fue una figura con bastante reconocimiento internacional, en México, su país de origen, se consolidó como una creadora de culto con varios mitos a su espalda, mientras que su obra, tras su muerte, fue hasta hace no mucho poco conocida y consultada.
En los últimos años se ha popularizado una discusión: separar al artista de su obra. Si bien el tema no es nuevo, las redes sociales se han encargado de potenciar aún más el debate. Fuera del asunto de la interpretación, resuelto por el crítico francés Roland Barthes hace sesenta años en su texto “La muerte del autor”, otras preguntas se hacen presentes. ¿Acaso es necesario conocer a los artistas? Como público, ¿qué valor tiene enterarse de estas figuras en lugar de quedarnos simplemente con las obras?
“Es muy importante […] que sepamos que nada es generación espontánea”, afirma en el documental la cineasta mexicana Rosa Martha Fernández. Reconocer los orígenes y a la persona detrás del arte es rebelarse contra la maquinaria de producción que escupe obras y oculta a los responsables de las mismas. Es vernos reflejados, es humanizar al artista. El año 1977 no solo fue la fecha en la que se presentó una de las primeras obras del videoarte en el país, también inauguró una era de expresión y libertad en Pola a través del video. En sus propias palabras: “video-otro modo la vida”.

Influenciada por el movimiento artístico Fluxus —vanguardia que buscó contraponerse a la tradición artística— no tardó en experimentar y extenderse a otras áreas como el performance, la instalación artística y la videodanza. Su videocámara –bautizada como Escuincla– dejó de ser herramienta para convertirse en una extensión de su cuerpo. Trabajó en TV UNAM e impartió clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad. Sus presentaciones en espacios públicos rompieron la barrera entre espectador y artista, mientras que su aproximación a nuevas tecnologías, la cultura de masas, la representación del cuerpo femenino, etc., la llevó a codearse con grandes exponentes del género como el compositor Nam June Paik y la también videoartista Shigeko Kubota, y ser reconocida, a su vez, como la videoartista más importante de Latinoamérica en 1987.
El documental retoma el espíritu y la estética compleja de la Venusina para contar una vida igualmente compleja. Con base en la filosofía de creación de Weiss —siento, luego pienso—, Arrieta da rienda suelta a una expresión visual desbordante que se cuela en cada uno de los testimonios, fotografías y cartas presentes en el filme. Los créditos iniciales son prueba de ello: una mezcla de formas psicodélicas, colores saturados y el inconfundible tema de Chick Corea “Return to Forever”, se fusionan con el archivo personal de la artista. La relación que mantiene esta secuencia con Flor Cósmica (1977) —ópera prima de la autora— es innegable. Una cosa es clara: el arte y la vida de Pola Weiss se pueden ver desde una misma lente.
La experimentación no es exclusiva del apartado visual. La cinta, fiel a quien retrata, echa mano de diversos recursos y tecnologías que, según el punto de vista, pueden considerarse polémicos o transgresores. La directora opta por jugar con las obras y los efectos realizados por la teleasta a lo largo de su carrera e implementarlos en la película. La mayor parte del material utilizado, tanto audiovisual como documental, fue proporcionado por TV UNAM y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). Además, la banda sonora termina por recrear la atmósfera característica de la Venusina. Como resultado tenemos un filme de no ficción que al mismo tiempo es un videoarte de larga duración, una colaboración anacrónica entre Alejandra Arrieta y Pola Weiss.

El documental habita entre la vida de la protagonista y el plano onírico que nos ofrece fragmentos animados en distintas técnicas. Desde esta mirada se nos sugiere conocer a Pola a partir de su arte, y descubrir dicha producción mediante su vida. Tanto obra como documental coinciden en hablar de temas colectivos a partir de lo íntimo. Refiriéndose al videoarte Sol o águila (1980) y rozando la mitad del filme, se escucha decir: “Esa toma donde la moneda vuela, es ese volado de la vida que nos echamos todos”. Así como hay espacio para la protagonista, para cada uno de los entrevistados, para la crítica y el juego, también lo hay para la experiencia del público. Se le otorga al espectador la posibilidad no sólo de ser testigo, sino también partícipe, de explorar y sentir.
Resta hablar del elefante en la habitación: la voz de Weiss se recreó con inteligencia artificial para narrar partes de sus diarios personales. Mucho se ha criticado el uso de la IA en la creación artística, pero cabría preguntarse si esta es una nueva posibilidad creativa. ¿Hay límites para la creatividad? ¿Es una “herramienta” que llegó para quedarse? Aunque en este caso no se trate de inteligencia artificial generativa, deja la puerta abierta al debate. Si bien aparenta ser un elemento controversial, concuerda con la lógica subversiva y lúdica con la que Pola Weiss manejó su creación en el videoarte, he ahí su originalidad. Como se oye en los últimos segundos de la cinta: “Sea como sea, el artista debe de ser auténtico”.
La memoria tiene un papel fundamental en el documental, pues cada uno de los entrevistados narra su propia versión de la protagonista. Conocemos a Pola como hermana, como amiga, como pareja, como maestra. Pero cada testimonio coincide: Pola Weiss fue una artista a tiempo completo, delante y detrás de las videocámaras. Este álbum de memorias se complementa con los ya mencionados diarios y obras de la teleasta que conducen a la reconstrucción, a manera de collage de una vida, como los de su abuela, como sus videoartes. Una vida caleidoscópica, llena de contradicciones y matices. En fin, una vida humana. Como la tuya, lector, como la mía.
Aunque Pola Weiss Documental se acabe, el legado de la teleasta sigue vigente. No únicamente por ser la pionera del videoarte en el país, sino también por sus discursos y cuestionamientos rebeldes y subversivos. Parafraseando a Weiss: ¿Cómo sentirnos libres de ser libres? ¿Cómo no temerle a nuestra libertad? Mientras tanto, como público, recordemos y difundamos a estas personas emblemáticas que forman parte de nuestra herencia cultural. Durante el tiempo que pasó en el planeta Tierra, la Venusina de México nos dejó más de una nueva forma de vivir en el mundo. Sólo démosle un vistazo a una de sus obras más importantes: Mi corazón (1980). No olvidemos mirar con el corazón.

Pola Weiss Documental
(México, 2023)
Dirección: Alejandra Arrieta
Con: Pola Weiss, Iker Moranchel, Kitzia Weiss, Sol Henaro
Guion: Alejandra Arrieta, Sabino Alva Pulido
Fotografía: Sergio Matamoros Conejo
Duración: 136 minutos.
Christian Jair Villalobos Fernández
Entusiasta del cine y la literatura. Se dedica a la investigación literaria contemporánea y mantiene, seriamente, una afición por la fotografía. Además, ha ganado diversos premios literarios a nivel nacional e internacional.

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