Tejer la maternidad
6 minutos de lectura

Una de las estrategias que desarrollan las arañas madre es la creación de sacos de seda para transportar sus huevecillos y protegerlos de cualquier peligro. Sin embargo, no deja de ser intrigante que en el otro extremo de la naturaleza —con los seres humanos— estos cuidados no se abandonen aun cuando las crías ya pueden valerse por sí mismas.

Amor de Madre (2026), dirigida por Luis Urquiza Mondragón, parte de ese fenómeno a través del montaje de Jorge Macaya, quien nos muestra —como si fuese un mismo ser— a Margarita (Verónica Merchant), una madre al cuidado de su hijo y a una serie de arácnidos que, igual que ella, crean telarañas para resguardar a sus crías. Sin embargo, Margarita no las crea en realidad para proteger a su hijo, sino para asegurarse de que continúe a su lado… Idealmente de forma perpetua.

El filme presenta una propuesta única en el panorama de la edición 2026 de Macabro, Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México. No solo cuenta con una premisa aventurada. También pone un énfasis crítico en un ente crucial de la identidad mexicana: la figura de la madre como matriarca, fundamental en nuestra idiosincrasia.

Las redes que teje Margarita se hacen evidentes en el momento en que su hijo Paco (Andrés Delgado) y su novia Sofía (Samantha Siquieros), hacen planes para mudarse a Canadá, situación que la madre reprueba. Es por esto que antes de que Paco parta de México, Margarita —de manera desesperada— decide envenenarlo para evitar que se marche. A partir de ahí adopta el rol de cuidadora, manteniéndolo en cama en todo momento, dándole sedantes cotidianamente y asumiendo control total sobre él.

Sin conocer nada de lo sucedido y creyendo que Paco está enfermo, Sofía decide viajar sola a Canadá. Ahí conoce a Evan (Dennet Rivera) quien, después de varios meses se convierte en su nueva pareja y con quien decide tener y criar un hijo.

No obstante Sofía sigue sin olvidar a Paco: su rostro, sus recuerdos y una serie de perturbadoras imágenes —que se convierten en premonitorias— se hacen presentes constantemente en sueños. De forma inesperada, Margarita le escribe para pedirle que visite a Paco y, con ello, lograr que este abandone sus planes de mudanza a Canadá. Sin embargo, Sofía rechaza volver del todo al estar atada social y profesionalmente a su nueva vida.

Igual que hizo con Paco y evidenciando sus deseos controladores (tanto como volver a la vida que anhela) Margarita envenena y ata a Sofía, con la promesa de dejarla ir cuando Paco se recupere y ella acepte formar una familia con ambos.

Es aquí donde la historia evoluciona mucho más allá de la confrontación de estas mujeres alrededor de Paco o de sus planes en choque. También colisionan dos distintas maneras de ver la maternidad: por un lado Sofía, una madre inexperta que tiene a su bebé aún dentro del vientre. Y por el otro, Margarita, una mujer que anhela revertir el tiempo y recuperar lo que Sofía sí tiene: la total posesión del hijo con quien quiere revivir los meses de gestación, aquellos en los que la vida de Paco dependía completamente de ella.

Samantha Siqueiros y Andrés Delgado como Sofía y Paco, respectivamente, en “Amor de madre”. Cortesía: Macabro.

El activo montaje de Jorge Macaya alterna no solo entre estas dos maneras de ver la maternidad, sino entre dos geografías igualmente opuestas: pueblo y ciudad —extranjera, en este caso— en donde cada vez que la cámara nos muestra al pueblo, lo hace a través de su arquitectura, que parece llena de edificios colapsando o en ruinas, un lugar aferrado a un modelo pasado que no se ha renovado en lo absoluto, pero que tampoco quiere hacerlo, no por tradición, sino porque esto justifica las acciones de sus habitantes.

La religión, el sistema de salud y la opinión pública del pueblo actúan casi como un mismo ente: en primera instancia la vida ahí es soleada, cálida y acogedora. Enfrente está Canadá, que aparece siempre fría, gris, lluviosa y que a diferencia del espacio mexicano, no contiene las múltiples aristas que tanto Margarita como el pueblo evidencian.

Margarita, la matriarca del pueblo, opera igual que el vitral dentro de su casa y que está lleno de fragmentaciones: según el color a través del que se mire a sus habitantes, pueden mostrar una u otra cara, no importa que sea distinta o contradictoria.

Si bien en el México tradicional son las madres a quienes confiamos nuestro bienestar y, al mismo tiempo, en la conversación pública, se les venera tanto como a la propia virgen de Guadalupe, dentro de Amor de madre estas concepciones se invierten. La película invita al espectador a reflexionar acerca de las implicaciones y responsabilidades otorgadas a una figura antes incuestionable.

Verónica Merchant como Margarita en la película. Cortesía: Macabro.

Por ello, dentro de la película enfrentamos la figura de Margarita (la madre presentada en desgracia) a la de Sofía, quien persigue su propio horizonte e incluso abre su corazón a una nueva pareja. Ello con el propósito de evidenciar la manera sesgada en que se mira a cada una de ellas y cómo estas concepciones afectan el trato que reciben en el pueblo: con condescendencia —y a pesar de sus actos— hacia Margarita y con rechazo a Sofía solo por haberlos abandonado.

Durante todo el filme seguimos a Sofía, pero ahora nos damos cuenta que lo hacemos desde la mirada de Paco, pues a pesar de que él está inconsciente e inmóvil, la cámara se encarga de “darle movimiento” a través de travellings que recorren la casa develando aspectos de ese espacio que su madre nos negaría conocer. Este movimiento también está incluido en la anécdota, pues Margarita menciona que en ocasiones escucha cómo Paco se desplaza por la casa. 

Al final, Paco sucumbe al espacio que lo aprisionó. Sin embargo la cámara, que ha capturado todo, convierte a la película en un documento que denuncia el lugar (y lo que representa) tanto como a la gente que lo retuvo. Un sitio que prefirió ver a Paco derrumbarse como una ruina más dentro del pueblo antes que dejarlo ir.

Ficha técnica:

Amor de madre
(México, 2026)
Dirección: Luis Urquiza Mondragón
Reparto: Verónica Merchant, Andrés Delgado, Samantha Siqueiros, Dennet Rivera
Guión: David Mascareño
Fotografía: Serguei Saldívar Tanaka
Edición: Jorge Macaya
Duración: 103 minutos

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *