Un empuje contra el olvido
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Cuando no se es pambolera de corazón, cuesta reconocer las emociones habituales de quienes sí lo son: esas que te hacen pararte frente al televisor —o incluso en el estadio— esperando que un milagro ocurra, que un gol en el minuto final le dé el trofeo o la liga a tu equipo y así, por fin, celebrar a lo grande. La sensación es todavía menos comprensible cuando lo que ves es un partido de fútbol que sucedió hace más de 50 años, al que nada podrá cambiarle el resultado, un momento histórico que, además, ha quedado en el olvido. Y sin embargo, en este caso la omisión ha dejado de serlo gracias a Tan cerca de las nubes (2023) documental escrito y dirigido por Manuel Cañibe.

La película relata la historia de 17 mujeres mexicanas que alcanzaron un sueño que probablemente no imaginaban: participar en los primeros dos campeonatos mundiales de fútbol femenil en el planeta. Elvira Aracen, Irma Chávez, Lourdes de la Rosa, Martha Coronado, Yolanda Ramírez, Patricia hernández, son apenas algunas de ellas. Cañibe nos transporta al momento en que lograron el subcampeonato en el torneo de 1971, en una final contra Dinamarca en la que reunieron a 110 mil espectadores en el Estadio Azteca de la Ciudad de México. Hoy sabemos que ese público vitoreó a un equipo de mujeres de entre 14 y 18 años que logró un récord de asistencia a un juego femenil que, desafortunadamente, había quedado relegado debido a la falta de reconocimiento de organismos internacionales.

Tan cerca de las nubes, el documental, nace como una respuesta a esa injusticia: el olvido histórico de uno de los logros más grandes en el fútbol mexicano. Un equipo ignorado y excluido por las instituciones mexicanas, que nunca fue tomado en serio por ser el fútbol un deporte asociado, históricamente, con el género masculino. Al menos así lo ha mencionado Cañibe en distintas entrevistas, donde señala cómo estas mujeres hicieron lo que parecía imposible en su momento (y probablemente en el nuestro): derribar, casi sin proponérselo, las barreras de un espacio que constantemente les fue negado.

La Selección Femenil Mexicana de 1971 dándose un abrazo en la cancha del Estadio Azteca.

La cámara establece un diálogo de imágenes entre el presente y el pasado, y así conocemos a estas mujeres desde dos momentos distintos: el de las jugadoras adultas que intentan recordar aquellos momentos de gloria y el de las jóvenes de hace 50 años que recorren la cancha de un lado a otro con el uniforme de la selección mexicana vistiendo sus ilusiones. Este montaje le da vida al juego y permite una inmersión en la que, a través de la narración de estas mujeres y las numerosas imágenes de archivo que aparecen en pantalla, nos deja la sensación, aunque sea por unos instantes, de presenciar todo desde la tribuna.

Durante el documental no solo vemos lo satisfactorio que resultó el subcampeonato del equipo mexicano. También conocemos los obstáculos que encontraron las jugadoras. En una época en la que su primer impedimento fue, simplemente, ser mujeres, hay que sumar las trabas impuestas por las instituciones mexicanas, que negaron apoyo al equipo y que, de alguna manera, intentaron reivindicarse postulando a México como sede del mundial femenil en 1971.

La música de la película, a cargo de la compositora y animadora italiana Camila Uboldi, sirve como un impulso extra para construir este viaje en el tiempo. Con ella viajamos al primer destino de las mexicanas y que marcaría el inicio de lo desconocido: el campeonato en Italia que recibió al equipo para su primer torneo de fútbol en 1970. Durante los 95 minutos de duración del documental, escuchamos la selección de pistas a cargo de Uboldi, quien se dio a la tarea de acomodar las mismas canciones que las mexicanas escuchaban en los autobuses camino a sus entrenamientos. Con cada canción nos acerca un poco más a su historia.

Las ex jugadoras de la Selección Femenil Mexicana de 1971, retratadas en la actualidad para el documental de Manuel Cañibe.

En este viaje también conocemos a Elena Schiavo, la primera jugadora profesional de Italia que comandaba a su equipo en la semifinal contra México. Es gracias a esta visita que se nos abre una ventana para conocer la lucha de jugadoras de otros países por conseguir una carrera profesional en el fútbol, revelando la difícil tarea de mantenerse en un deporte que les exigía muchísimo, pero que nunca les retribuyó de la misma manera.

¿Se puede redimir la historia a través del documental? Es imposible saberlo, pero lo que sí logra Tan cerca de las nubes es sacar de las sombras una historia que permaneció ignorada durante más de medio siglo. Lo que no se nombra no existe y eso es precisamente lo que la película intenta revertir: que estas mujeres y sus logros sean eliminados de la memoria colectiva. Sin el trabajo de Manuel Cañibe y de su equipo, sería difícil pensar en este momento como uno de los precedentes más importantes para el fútbol femenil en México y para una lucha histórica de las mujeres dentro de espacios que constantemente les han rechazado e ignorado.

Han pasado más de cincuenta años desde aquella final y las cosas han cambiado. Hoy, el mundial femenil tiene reconocimiento internacional y reúne selecciones de distintos países. Aun así, la fractura y distinción sigue mermando a las futbolistas comparadas con su contraparte masculina, por eso resulta imposible mirar esta historia sin conmovernos.

Más allá del fútbol, este documental funciona como testimonio y sobre todo, como un empuje contra el olvido.

María Eugenia “La peque” Rubio y Martha Coronado, ex jugadoras de la Selección Femenil Mexicana, en entrevista para la película.
Ficha técnica:

Tan cerca de las nubes
(México, 2023)
Dirección: Manuel Cañibe
Con: Silvia Zaragoza, Irma Chávez, Sandra Tapia, Sandra Ramírez, Yolanda Aracén
Guión: Manuel Cañibe
Fotografía: Jessica Villamil   
Duración: 95 minutos.

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